Endometriosis
Debido a que la endometriosis se considera una parte clave del rompecabezas del dolor, pero los tratamientos que se centran únicamente en las lesiones de endometriosis, como la cirugía o los medicamentos hormonales, están lejos de ser completamente efectivos, creo que es importante comprender con precisión el papel que la endometriosis puede tener en el dolor.
Actualmente, casi toda la atención en lo que respecta al dolor pélvico se centra en la endometriosis y, aunque esto era algo necesario desde hace tiempo, también puede generar un aumento del miedo (lo que incrementa el dolor), cirugías potencialmente innecesarias, la exclusión de otros factores en el desarrollo del dolor de la conversación y que mujeres que tienen dolor pero no endometriosis queden a oscuras sobre las opciones de apoyo y tratamiento.
¿Cuáles son los hechos sobre la endometriosis y su contribución al dolor pélvico?
- Aunque la endometriosis puede ser una causa de infertilidad, la mayoría de las mujeres con endometriosis diagnosticada (alrededor del 70 %) no tienen problemas para quedar embarazadas.
- La endometriosis es una condición en la que células similares a las que recubren el interior del útero y que se desprenden en cada período crecen dentro de la pelvis, a veces en las paredes pélvicas, los ovarios, la vejiga, el intestino y el área debajo del útero.
- Aunque existen múltiples teorías sobre el origen de estas células, la mayoría de los expertos coinciden en que las lesiones suelen formarse cuando la sangre regresa a través de las trompas de Falopio y las células se implantan en la pelvis. Por lo tanto, las mujeres y pesonas que menstrúan con períodos más abundantes o más frecuentes tienen más probabilidades de tener endometriosis.
- Se cree que cuando la endometriosis es más grave, se debe a un sistema inmune disfuncional, que en lugar de eliminar las células de endometriosis, reacciona de forma exagerada, creando más inflamación y, a veces, tejido cicatricial.
- El 80 % de las personas con endometriosis tienen lesiones superficiales leves, que pueden representar un proceso normal de la menstruación en lugar de una enfermedad real.
- El 15 % tienen quistes ováricos que contienen endometriosis (endometriomas).
- El 5 % tienen lesiones profundas e infiltrantes, que son las más propensas a responder bien a la cirugía.
- Muchas mujeres y personas que menstrúan presentan evidencia de endometriosis en cirugía sin experimentar dolor (hasta un 44 % en un estudio).
- Muchas personas tienen dolor pélvico pero no se encuentra endometriosis en la cirugía (entre el 30 y el 50 % de las mujeres que se someten a una laparoscopía diagnóstica por dolor pélvico no tienen endometriosis).
- Se ha demostrado que la cirugía mejora el dolor en aproximadamente el 70 % , sin embargo, considerando el efecto placebo del 30 %, la mejoría real es de aproximadamente un 40 %.
- Entre el 30 y el 50 % de las mejoras con la cirugía experimentan recurrencia del dolor después de 5 años.
- Si las personas tienen dolor todo el tiempo (no solo durante la menstruación), la cirugía es menos efectiva y con tasas más altas de recurrencia..
Teniendo en cuenta estos hechos, se puede ver que, aunque la endometriosis puede estar asociada con el dolor pélvico, PERO no es toda la historia.

¿Cuáles son los otros factores que impulsan el dolor pélvico?
Si tienes dolor o te has sometido a múltiples cirugías y aún experimentas dolor, es importante considerar otros factores principales que contribuyen al dolor pélvico, incluyendo:
- Trauma y un sistema nervioso desregulado, lo que afecta la percepción del dolor, la inflamación, el sistema inmunológico, la salud intestinal, la respiración y la forma en que sostenemos nuestro cuerpo.
- Alteraciones en la microbiota intestinal / hiperpermeabilidad intestinal, disfunción inmunológica e inflamación aumentada.
- Tensión o hiperactividad de los músculos del suelo pélvico.
- Aumento de la sensibilidad del sistema nervioso y las vías del dolor – Hipersensibilidad del sistema del dolor.
Un camino práctico hacia la sanación
Busca ayuda temprano – El dolor debilitante nunca es normal y mereces validación, tiempo para llegar a la raíz de todos los factores que contribuyen a tu dolor, y una buena educación sobre el ciclo menstrual, el sistema nervioso y el dolor crónico.
Antes de optar por la cirugía, asegúrate de haber recibido una ecografía de alta calidad, ya que puede diagnosticar más del 90% de la endometriosis profunda. También es fundamental acudir a un profesional que aborde a la persona en su totalidad, incluyendo el sistema nervioso, la alimentación y los músculos del suelo pélvico. Existen muchos tratamientos efectivos en su manejo, como la fisioterapia del suelo pélvico, alimentación, medicamentos y suplementos para reducir la inflamación. Si decides operarte, infórmate sobre las probabilidades de éxito en términos de alivio del dolor y ten presente que la cirugía es solo una opción, no una necesidad para la mayoría de las mujeres. Si la cirugía no es para ti, hay alternativas.
Conoce tu sistema nervioso. Prácticas como la respiración, el ejercicio, estar en la naturaleza, escribir, el yoga, la danza, la risa y hacer cosas que te hagan sentir viva te ayudan a regresar a un estado de “descanso y digestión”, donde el dolor y la inflamación tienen menos espacio para manifestarse. Aunque estas estrategias puedan parecer complementarias, son en realidad fundamentales. Un estudio reciente sobre endometriosis en ratas mostró que tanto las lesiones de endometriosis como los comportamientos de dolor aumentaban cuando las ratas estaban expuestas a entornos de alto estrés o cuando se les removía el nervio vago (clave en la respuesta de relajación del cuerpo). Por el contrario, cuando se exponían a un ambiente con menos estrés, el dolor y el tamaño de las lesiones disminuían.
La clave está en comprender el vínculo entre nuestro entorno, la forma en que nuestro sistema nervioso responde a él y nuestro estado de salud física. Cuanto antes tomemos en serio esta conexión, antes podremos llegar a la raíz del problema del dolor.
Este enfoque también nos invita a mirar el entorno, los factores a los que está expuesta y los traumas que puede haber experimentado. Implica cuestionar la cultura y el sistema en el que vivimos. Tal vez por eso no se explora con la frecuencia que debería: es mucho más fácil seguir culpando a la mujer y hacerla sentir que su cuerpo está roto, en lugar de reconocer que lo que está roto es la forma en que la sociedad percibe y trata los cuerpos de las mujeres.
REFERENCIAS
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